viernes, 27 de mayo de 2011

Lo que piensa el PP del #15M, #democraciarealya y los acampados en distintas plazas de España (retirado de un blog)

Esa calidez que templa la asamblea; ese dormir juntos, alertas, bajo los luceros; esa aversión a los partidos políticos; ese olor a establo, tan dulce, tan tentador; esa insatisfacción que les produce la democracia; esa santa indignación; esa pulsión por lo joven, por la renovación; ese romanticismo que lo tiñe todo de una estética de colores y versos; esa voluntad de repartirlo todo; esas quejas que brotan espontáneas contra Israel, contra los USA; ese ir contra la banca libre, contra el comercio, contra el intercambio; esa ausencia de símbolos constitucionales; ese estatalismo en lo político, en lo económico, en lo educativo; esos profesores universitarios que se les unen buscando su favor; ese amor por la tierra (montañas nevadas, banderas -republicanas- al viento…); esa nostalgia de absoluto; ese ir contra el “sistema” (¿qué sistema?); ese aire de familia que muestran todos; esas guitarras, esos cánticos; esa aversión por las cámaras, por los micrófonos, por la prensa libre, en general; ese derretimiento intelectual ante cualquier eslogan que exhiba alguna cursilería pseudoliteraria (“Una educación de calidez y no de calidad” es la gurriminada más mona que les he escuchado estos días); ese sentirse la calle, el pueblo; esa insoslayable vocación de autenticidad; esa premura de los socialistas por reconocerlos como hijos suyos; ese pacto incondicional que les ofrecen los comunistas (para repartirse las polonias futuras, supongo); esa mezcla de lo nacional y lo socialista (“Spanish Revoltion”) …: los nenicos (de todas las edades) del 15 M

Estos nenicos no saben lo que es la democracia, de dónde surge, cuáles son sus riesgos, sus fragilidades; estos jóvenes no se han leído la política de Aristóteles, ni por asomo; ni saben cómo surgió la constitución americana; estos muchachos están muy preparados, dicen, pero no saben por qué los ingleses decapitaron a Carlos I, ni cómo fue que la asamblea ateniense (democracia auténtica, pata negra) condenó a muerte a Sócrates, ni han leído a Locke, ni a Montesquieu; ni qué decir tiene que ninguno de ellos ha oído hablar jamás de la prosperidad de las naciones, ni de su relación directa con la libertad de los mercados; tampoco se han enterado de que el cincuenta por ciento de paro juvenil es una exclusiva de la España gobernada por los socialistas, que ni mucho menos se da en los USA, ni en Alemania, ni en Inglaterra, ni en Francia, ni en Austria, ni en Israel, ni en Noruega, ni en Finlandia, ni en Suecia…, ni tan siquiera en la Italia de Berlusconi (¡oh, ah, Berlusconi, el mujeriego!); a esa panda ni se le ocurre plantearse que bajo la férula de Zapatero "el sistema" ha generado a cinco millones de parados, mientras que bajo la férula de Aznar (el amigo de Bush) ese mismo "sistema" creó cinco millones de puestos de trabajo; por no saber, no saben ni lo que era la República de Weimar, ni tienen la menor noticia del profundo carácter socialista de Hitler, ni de cómo embelesó a Heidegger, ni de cómo se repartió Polonia con los comunistas…

Coño, vamos a decirlo de una vez, que estos nenes son nazis; pero nazis de manual; falta que algún espabilado levante el culo del suelo, les pegue dos voces, y se nos ponen a desfilar, prietas las filas, recias, marciales. Y nadie tiene el cuajo de avisarlos; porque son nazis de cojones, pero no tienen ni idea de que lo son. No tienen ni puta idea de nada, en realidad.

Escrito por el director general de Promoción de la Cultura y el Libro en Murcia, Francisco Giménez, en su blog http://pornadiepase.blogspot.com/ Aunque ya lo ha retirado y sustituido por una nota pidiendo disculpas... llama NAZIS a los indignados!!! ¿Dimitirá? ¿Lo cesarán? Seguro que no

viernes, 21 de enero de 2011

¡MÁS DEMOCRACIA POR FAVOR!



Me siento indignado y decepcionado.
Que triste espectáculo presencié el martes 18 de enero en la asamblea del PSOE de Almería capital para la elección de la lista a las elecciones municipales. Era la segunda vez que acudía a un acto de partido después de dos años de militancia. La primera vez que acudí fue ante la llamada del equipo del actual candidato a la alcaldía para contar (por fin) con la militancia para crear el programa electoral. Pero lo único que percibí fue la falta de respeto y malas formas que se tenían hacia cualquier discrepancia, tanto desde la organización como desde algunos militantes. Menuda imagen estaban dándole a alguien nuevo como yo.

Quise pensar que igual estaba siendo injusto al considerar genérica una situación concreta de un día y que debería darles otra oportunidad. Y eso hice. Después de dos meses sin noticias de la agrupación, recibí por la mañana otra llamada del equipo municipal, esta vez más sorprendente aún pues me proponían, el mismo día en el que se votaba, ir en la lista electoral a las elecciones municipales entre el puesto 20 y el 27. Me pilló tan descolocado que hasta pensé que mi intuición se había equivocado esta vez y dije que si. Total, veo tan difícil que consigamos 10 concejales que yendo a partir del 20 es imposible que resulte elegido.

Me acerqué a la asamblea dispuesto a conocer a mis compañeros de partido y a aprender sobre el funcionamiento interno del mismo. Eso es lo único bueno que me llevo. Aunque a cambio me llevé una desagradable sorpresa: mi intuición no se había equivocado. Lo que allí me encontré parecía uno de los programas basura de tele 5: mezcla de Gran Hermano y el tomate. Pero lo peor vino después. De 1200 militantes censados votamos unos 240 y solo apoyaron dicha lista 109. La cara de incredulidad de la dirección del equipo del candidato Usero era evidente. Y en vez de reconocer que no contaban con suficientes apoyos e intentar buscar el consenso decidieron precipitadamente hacer una segunda votación, cuando a las 22 horas ya se habían marchado la mayoría de los asistentes. Lo indignante fue que ante el temor de que en la siguiente votación saliera rechazada, el presidente de la mesa dio orden de cerrar las puertas y no dejar entrar a nadie, concediendo sólo quince minutos para votar. Aún así sólo apoyaron la lista 44 de los 86 que pudimos ejercer por segunda vez nuestro derecho al voto, prácticamente el mismo número de los componentes de la lista de 32. ¿De verdad no se imaginan el apoyo que va a tener esa lista en las urnas por parte de los ciudadanos?

Que miedo se tiene aún a la democracia. Y no es una crítica exclusiva a la dirección del PSOE de Almería capital. Ni tampoco es una crítica exclusiva mía. Por desgracia es una crítica de la mayoría de los ciudadanos a todo el sistema de partidos actual.

¡MÁS DEMOCRACIA POR FAVOR!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Prisa murió con Polanco


Desde que murió Polanco el grupo Prisa ha dejado de ser el que fue para venderse al mercado. Su directiva empezó a pensar más en sus intereses económicos que en hacer periodismo, aunque seguía contando con grandísimos profesionales. Hoy muchos de ellos están en la calle con el cierre de CNN+. Una democracia se asienta, entre muchas otras cosas, en una opinión pública informada y crítica, y esto se está perdiendo a una velocidad que empieza a preocupar. Los ciudadanos olvidamos que tenemos un poder que pocas veces ejercemos: EL DE ELEGIR LO QUE CONSUMIMOS, en este caso canales de televisión, periódicos, emisoras de radio... Si les damos audiencia a los Grandes Hermanos, las Belenes Esteban, Los Tomates, y resto de BASURA TELEVISIVA frente a programas informativos o culturales que aportan valor a la sociedad y a la democracia, somos cómplices de ese MERCADO al que acusamos de todos nuestros males. No echemos siempre balones fuera quitándonos nuestra parte de responsabilidad. Los políticos, la TV, los artistas, la justicia, y un largo etcétera, son el reflejo de nuestras elecciones individuales, de lo que la mayoría de la sociedad ha elegido.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Cambiemos el sistema electoral español

Aunque nuestra Constitución habla de representación proporcional, lo cierto es que las desproporciones en los resultados son de las mayores de los países con elecciones. No se garantiza una proporción más o menos ajustada entre votos y escaños, ni tampoco el mero orden en el que los votantes colocamos a los partidos: una formación con menos votos que otra puede conseguir más escaños. Por eso muchos estudiosos del sistema no lo consideran proporcional sino mayoritario atenuado.

Pero un sistema mayoritario se caracteriza por sobrerrepresentar al partido ganador facilitando así que forme gobierno. Y nuestro sistema no siempre beneficia al primer partido: en 2004 las elecciones las ganó el PSOE, pero el más beneficiado fue el PP. Mientras los votantes socialistas recibieron un 3.3% de escaños por encima de lo que hubiera sido proporcional, los populares se vieron agraciados con un 3.7%.

Es por esta circunstancia, además de la obvia de defender un sistema electoral justo, por la que no entiendo ni comparto la tardanza del PSOE en cambiar la actual ley electoral con más de 20 años de antigüedad. La izquierda es la mayor perjudicada. Lo es por la sencilla razón de que todo el voto desde el centro derecha a la extrema derecha está concentrado en un sólo partido, el PP, mientras el voto de izquierdas ha estado más dividido.

Sería más correcto, según apuntan los especialistas, hablar de los sistemas electorales para el congreso de los diputados en vez de hablar del sistema electoral español, ya que contamos con 52 posibilidades cuyos extremos son la distorsión y la proporcionalidad.

Soria, con 2 diputados, es un extremo de esa escala (sistema distorsionante); Madrid, con 35, es el otro (sistema proporcional). Y cada provincia se sitúa de acuerdo a su número de escaños. El 62% de los españoles votan en circunscripciones de 10 escaños o menos, por lo que saben que si su primera preferencia no supera aproximadamente el 10% de los votos, su voto será electoralmente inútil. En ellas se impone a fuego el bipartidismo, ya que sólo el PP y el PSOE pueden en la práctica verse representados (o, en su caso, los nacionalistas, los otros beneficiados del modelo actual). En las cinco provincias en las que habita el 38% de españoles restante serían a priori posibles nuevos partidos e iniciativas, pues la proporcionalidad es elevada.

Existe otra desigualdad del sistema. Las provincias más pequeñas eligen más escaños de los debidos, disfrutando así de un poder de voto mayor. En las últimas generales el precio del escaño basculó desde las 20.000 papeletas de Soria hasta las 100.000 de Madrid.

En resumen: los electores cuyos votos son fuertes se hallan en los sistemas "distorsionantes" y por tanto presionados para votar útil o, lo que es lo mismo, a los dos grandes o a partidos nacionalistas; los votantes eximidos de esa losa psicológica son libres, pero sus votos son débiles. Por un lado se impone el bipartidismo y se fomenta la polarización, siendo casi imposible que surja un partido de centro que pueda ejercer un factor moderador. Por otro, la única alternativa para pactar la ofrecen los nacionalistas.

¿Y cómo mejoramos el sistema? En mi opinión eliminando las dos desigualdades que presenta y eligiendo entre un sistema proporcional o un sistema mayoritario, terminando con este sistema mixto que es desastroso. Tendremos que unificar los 52 sistemas electorales en uno, cambiando el tamaño de la circunscripción.

Una posibilidad es la de hacerla más grande, creando circunscripciones autonómicas por lo que aumentaría la proporcionalidad y disminuiría la distorsión del sistema, además de acentuar el carácter federal del estado de las autonomías. Habría por lo tanto que darle nuevas funciones al senado y que funcionara como verdadera cámara territorial. La opción de la circunscripción única a nivel nacional la considero más problemática ya que sería más complicada la elección si el sistema establece listas abiertas y desbloqueadas como en el senado, lo que considero una necesidad, siendo la papeleta resultante una "sábana" de enormes dimensiones...

La otra posibilidad sería la contraria, hacerla más pequeña, creando circunscripciones de 100.000 a 150.000 habitantes, pudiendo formar esas circunscripciones varios municipios en el caso de los menos poblados, o distritos en las grandes ciudades. Estas circunscripciones serían representadas por un sólo diputado, el más votado, acentuando la representación de los electores y no de los partidos. En este caso cambiaríamos el sistema proporcional al mayoritario y eliminamos el senado.

En ambos casos la elección de los candidatos debe de ser más directa que la actual, con listas abiertas y desbloqueadas, dándonos plena libertad de elección a los ciudadanos. Así podremos hacer el trabajo que, a día de hoy, los partidos políticos están demostrando no ser capaces de hacer: eliminar de sus filas a los corruptos e indeseables. Elijamos una opción y cambiemos de una vez el injusto sistema electoral actual. No puede esperar más.

viernes, 12 de marzo de 2010

¿Democracia? No, más bien Partitocracia

Creo más que nunca que ya es hora de democratizar el funcionamiento interno de los partidos políticos, modificar su financiación y recuperar su prestigio, el cual está por los suelos con casos como el de los recientes espías de la comunidad de Madrid, casos de corrupción urbanística que afectan a todos los partidos, Tamayazos, etc.

Entiendo que con una democracia joven como la nuestra nuestros dirigentes pensaran que la sociedad española no estaba preparada para una representación más directa, y crearan el sistema de elección de representantes políticos que tenemos en la actualidad. Pero después de más de 30 años de democracia, después de que una generación hayamos nacido sin conocer otra cosa, creo que estamos bastante maduros como para cambiar el sistema y superar la tutela de los partidos políticos a la hora de elegir a nuestros representantes. Porque si no lo hacemos no podemos decir que vivimos en una democracia, tendríamos que denominarla "Partitocracia". Si, ese es el nombre del sistema actual como bien denunciaba Manuel Pimentel. ¿O como llamamos a un sistema en el que son los partidos los que eligen, a veces de forma poco transparente, a los componentes de unas listas electorales las cuales no admiten variaciones y a las que hay que votar en su totalidad, nos gusten todos sus miembros o no?

Yo no necesito que nadie seleccione a los candidatos por mi. Veo positivo que por afinidad ideológica uno pertenezca a un partido político, como puede pertenecer a una ONG, a una asociación cultural, de vecinos, etc. Lo que no veo positivo es el excesivo poder que se les ha otorgado a esos partidos y sus dirigentes. Si un ciudadano quiere ser representante político tiene que bailarle el agua a los miembros del partido que deciden quien va en las listas. Una vez salga elegido le deberá su escaño a esa persona y no a los ciudadanos. Cómo ha sido elegido por el partido tendrá la obligación de cumplir la disciplina de voto que marque el portavoz del grupo, incluso se le penalizará si no la cumple. Pues bien, de seguir con este sistema ¿por qué no nos ahorramos el sueldo de más de 300 diputados? !Es una pasta! Total, si todos van a votar siempre lo que diga uno, pues dejamos a los portavoces con voto ponderado con el número de diputados que representa y ya está.

Sé que es muy difícil, por no decir imposible, que los partidos políticos quieran cambiar un sistema que les da tantísimo poder y devolverselo a los ciudadanos. Pero el que se considere de verdad democrático debería cambiarlo de una vez. Estoy enormemente decepcionado con el PSOE por haber dejado pasar la oportunidad de cambiarla, como bien le sugería el Consejo de Estado.